La literatura infantil y su historia (Primera parte)

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La literatura infantil y su historia (Segunda parte y final)
28 marzo, 2017
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“Érase una vez…”, “Había una vez…”. Imposible no asociar estas frases al inicio de un cuento infantil. Relatos que para algunos constituyen los recuerdos más mágicos de su infancia, la ventana por donde se cuelan la fantasía y la imaginación.

Y es que la literatura infantil constituye parte esencial de la industria del libro, a pesar de que en el mundo académico no se ha logrado el consenso necesario para reconocerla como disciplina de estudio literario. Sin embargo, no siempre ha sido así, pues la historia de la literatura infantil está vinculada a la historia de la Humanidad mucho más de lo que nos imaginamos, sobre todo a la evolución socio-económica.  Si bien no es hasta el siglo XVIII que, preocupados por la infancia, aparece una producción editorial pensada exclusivamente para los niños, los orígenes, o al menos la base de donde beberá lo que hoy conocemos como literatura infantil, que puede encontrar para algunos referencias en los pasajes de la lírica, la épica y las fábulas de la antigüedad.

Las Fábulas de Esopo, que tienen su origen en la época arcaica, son hoy en día referentes de la literatura infantil, en especial del género literario de la fábula. Y esto a pesar de que no fueron escritas para satisfacer al público infantil, sino como parte de cantares diseñados más para entretener a las masas y esconder dentro de la historia lecciones didácticas y formativas. Igual pasa con otro clásico de la Antigüedad como lo son los Cuentos de las Mil y Una Noches, convertido hoy en día – y gracias a los estudios literarios- en un referente de la literatura infantil.

En la Edad Media y el Renacimiento el acceso a los libros era limitado, pues la lectura era un don exclusivo para los monjes y religiosos, o los integrantes de las familias más adineradas y cultas de la época. Aquellos libros que llegaban a niños afortunados no eran más que abecedarios, silabarios o bestiarios que no tenían fin más que dar lecciones sobre la moral basadas en creencias religiosas de la época.

Fue gracias a la imprenta y su popularización, que fueron editándose libros con relatos dedicados a los niños. Junto a la traducción de las Fábulas de Esopo destaca el trabajo de Charles Perrault, para muchos el padre de la literatura infantil, y quien se dio  la tarea de recopilar relatos populares franceses e italianos, así como leyendas célticas, en su obra inmortal Cuentos del pasado, más conocido como Cuentos de Mamá Ganso (por la imagen que ilustraba su tapa), publicados en 1697. Mención importante merece también la obra del napolitano Giaovanni Batista Basile en su obra Pantemeroneen en el siglo XVII.

Pero la verdadera revolución literaria vendría en el siglo XVIII, momento en el que la novela ligera de aventura, logra atraer al público infantil a la lectura. Sobre eso hablaremos en un próximo artículo, en él contaremos como nace la concepción de infancia y el niño deja de ser visto como un adulto en miniatura.

Acompañadnos en este fascinante viaje por el maravilloso mundo de la literatura infantil, del que El Mágico Libro de los Infinitos Cuentos es también una muy importante parte.

El Elfo Juanito
El Elfo Juanito
Vivo en el Mágico Mundo de los Infinitos Cuentos junto a Papá Elfo y todos mis demás hermanos.

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